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No es el que fisicamente es mas fuerte el que sobrevive

No es el que fisicamente es mas fuerte el que sobrevive

Publicar en Diario en 28-10-2017 Comentarios Sharing is caring
Nos exprimimos por ultima vez por el inmenso y loco trafico de Lima. Camiones, buses y tuk-tuk’s manejan nerviosos al rededor de nosotros. Izquierda. Derecha. En búsqueda de un guequito para cortar nos el paso a velocidad maxima. Acá solo cuenta la ley del mas fuerte y todos se quedan por suerte totalmente tranquilos con la situación. La mano en la bocina y a hacerse un camino. Dos carriles se vuelven en tres carriles. El hombro de la carretera es el carril para pasar rapidito por la derecha una fila de vehículos. Es el trafico mas héctico hasta ahora y nosotros nos adaptamos a todo este circo. Nosotros estamos igualmente locos como los Peruanos con sus coches llenos de bollos.
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No olvidaremos rápido nuestra escala en Lima. Un nuevo embriague para un camper y un radiador rajado en el otro y mi estomago vacíado nos mantienen mas largo que planeado en la capital Peruana. Tenemos que hacer algunos cambios en nuestro esquema de correr. Liesbeth, An y Weking pasean por Barranco, el barrio de la cultura de Lima, mientras yo en un hostal trato de dominar los parasitos en mi estomago. Los últimos días fueron muy duros fisicamente y mentalmente. Con resultado: un cuerpo protestando - literalmente y fisicamente. Nuestra vida espartana exige de vez en cuando sus reivindicaciones. Estamos físico y mentalmente débil y eso lo sabemos olvidar.

Lima es grande, sucia y de trafico intenso. No es un sueño como destino. Barranco, el barrio donde nos quedamos es una oasis de paz. Esta bien ubicado entre Miraflores y el centro héctico. Esta parte de la ciudad es el habitad del bohemia Peruano. La sangre creativa fluye por las calles. Que pena que muchos gringos no encuentran el camino al SoHo de Lima, o que suerte. Todas las boludeses turísticas los mantiene en otros lados y se acuerdan Lima como un lugar horrible. Es un lugar donde sus viajes comienzan y terminan. Por fin un lugar inmenso de transito desde donde salan Yates de lujo hacia todas las esquinas del pais.

Antiguos geoglifos

Tenemos que seguir a fondo. A lo largo de la costa nuestra ruta se dobla hacia el centro del pais a dirección de enormes dunas. Corremos pasando los geoglifos de Nazca, muy antiguas lineas en forma de animales y plantas, para seguir desde ahí hacia Arequipa. Vemos a la flor, la unica linea de Nazca que es visible desde una torre de hierro chota al lado de la Panamericana. Sobre nosotros vuelan avioncitos llenos de turistas que hacen de todas piruetas sobre el astronauta, el mono, cóndor otras figuras para ver las bien, mientras que los pasajeros esperan nerviosos con sus dedos en la cámara para sacar la foto perfecta. Después la mayoría no ha visto nada a travez de sus objetivos de sus cámaras y queda únicamente la mareada.

Pasando Nazca el viento se levanta fuerte. En unos segundos ni si quiera vemos nuestra mano ante nuestros ojos - una inmensa tormenta de arena. Hoy todavía no corrimos ni un metro. No hay elección, tenemos que pasar por ella. Por medio de arena y polvo con viento en contra. Bajo la cabeza y trato de encontrar un buen ritmo. La arena que pega en mi cuerpo siente como pedacitos de vidrio que penetran en mi piel. Cada vez que abro la boca para respirar como arena. El barro se gotea de mi cara. Ahora no me puedo fundir. Unos kilómetros mas adelante Weking tiene que pelear los mismos demonios. Pachamama nos pone a la prueba. “Son los restos del invierno “ dice un paisano. “Este año es muy extremo. Mas adelante el camino se dobla hacia la costa y el viento se calma.”

Corrida de 24 hs

En Arequipa, la ultima ciudad grande antes de cruzar la frontera a Chile, nos dimos unos días de descanso. Liesbeth cumple años ahí y lo queremos festejar sin maratones y una escala en el Cañón del Colca y sus condors. Pero entonces tenemos que hacer muchos kilómetros en poco tiempo. El momento ideal para animarnos a un nuevo desafío, la Via PanAm 24. El concepto es simple: simultáneamente con el Run To Walk Again, una carrera de estafetas en Bélgica, corremos solidarios por 24 horas maratones.

El año pasado tuvimos el mismo plan entre Oregon y Washington, pero el viento y la lluvia nos soplaba hacia atrás y tuvimos que cortar después de 155 kilómetros. Fuimos muy ambiciosos con un promedio de 14 kilómetros por hora pensábamos que íbamos a aguantar lo. Desgraciadamente. Ahora el plan es muy simple: 24 horas en un promedio de 10 kilómetros por hora. Si lo logramos ahora no esta en nuestras manos. Todavía no estoy un 100 % sano después de Lima y juntos tenemos desde el 1 de junio 2016 mas de 16.000 kilómetros en nuestras piernas.

Son las 10 de la noche. La noche esta negra en el desierto, no hace mucho frío y hay una brisa de viento. Las circunstancias están ideales. El trafico en la Panamericana se esta acabando de a poco. Yo estoy listo para largar nuestras 24 horas como el primer dia de colegio. Weking da la largada y yo partí. Corro dos horas en las luces del los campers. Después le toca a Weking y así seguiremos por algunas horas. Es totalmente silencioso, solo algunos camiones que no pueden dormir aun están en la ruta. Los camioneros se sacan el sueño de los hijos cuando nos ven pasar corriendo. Nuestro promedio esta en mas de 10 kilómetros por hora. Estamos adelantado al esquema y nos sentimos de diez. Parece que esta vez si lo vamos a aguantar por 24 horas. Después de 6 horas entramos a la madrugada. La noche desaparece en la neblina del dia. Corremos a la costa del mar. Algunos metros abajo nosotros las olas se estrellan en los barrancos. Corremos entre las dunas y el mar. El camino se mueve como una serpiente entre las dunas y el mar como se iría a un otro mundo.

Después de 16 horas decidimos de cambiar mas rápido. Correr una hora, una hora de descanso. Así mantenemos el tempo alto y nos recuperamos bien. Los minutos se pasan. Los cuatro estamos preparados para entrar a la noch de nuevo. Algunas horas mas y corrimos las 24 horas. El trafico nos obliga a tomar el borde de la ruta. No hay nada entre nosotros y el barranco del mar a nuestra derecha. Un error y nos caemos metros para abajo del barranco. Pero no tenemos tiempo de pensar en eso.

Por ultima vez ma levanto del camper. Tengo que correr mi ultima hora. Mi cuerpo reclama en cada paso que doy. Trato de mantener el tempo alto. Mientras hay velocidad, hay fe. Cuento cada segundo en el cronometro. Falta poco y veo las luces del camper de Weking que esta esperando para entrar a su ultima hora. Nos damos un highfive. Ya casi finalizamos. Una hora mas y corrimos por 24 horas.

Por ultima vez se llena sus pulmones. Sus pesos aun se ven bien en la sombra de las luces del camper. Se dirige en lo oscuro hacia la meta. Lo esperamos en la ultima sima. Lo logramos. Terminamos con 255 km y con eso nuestro promedio esta mas alto que 10 kilómetros por hora. La adrenalina todavía va por nuestro cuerpo pero nos endurecemos de a poco. Ojalá nos recuperamos bien en Arequipa de esta batalla física porque quedan bastantes kilómetros hasta Usuaria.

De nuevo en las alturas solteras

Esta muy concurrido en la frontera Chilena. Largas filas con gente esperan para entrar desde el Peru. Es la primera vez que entramos y salimos el pais en la misma frontera. Nos quedamos máximo una semana en Chile. Justo antas de Arica doblamos desde el mar hacia los andes. En pocos días subimos los 4500 metros de altura. El desierto se abre como un decor de un teatro, los altiplanos son de nuevo nuestro jardín. Ya corremos rápido arriba de los 3000 metros y vamos a los 4000. F.Hendricks & Zonen en Klaas Backer se gimen con nosotros hacia arriba a dirección de la nieve eterna. Los pequeños Bolivianos detrás del volante de un camion Europeo se mueren de risa cuando nos pasan. El oxigeno se esta agotando y se pone mas duro. A los 4.700 metros Weking entra a Bolivia, probablemente el pais mas rudo de Sudamerica. Volcanes forman una frontera como guardianes naturales entre Chile y Bolivia. La diferencia entre los dos países es grande. Solo las rutas principales son asfaltadas, el resto de las redes viales es todo ripio que une los pueblitos pequeños. Poco después de la frontera nos dirigimos por una zona salvaje a dirección del salar de Uyuni. Por dos semanas las vicuñas, alpacas y lamas son nuestros acompañantes por los altiplanos. Solo algunos pastores y contrabandistas que buscan una forma de cruzar la frontera a Chile.

Después de un largo tiempo en asfalto nuestro cuerpo se tiene que adaptar a las nuevas circunstancias. Los altiplanos Bolivianos son seco, caluroso y rudo. A lo lejos vemos pasar remolinos. Menos mal que se acaban antes de llegar hacia nosotros. Corremos por los caminos de ripio en búsqueda del mejor sendero. El polvo se levanta con cada paso que damos. Se pone duro a dirección hacia Argentina. Aquí no sobrevive el que esta fisicamente mas fuerte pero el que se puede adaptar lo mejor a las circunstancias y los cambios. Ese es el arte que a lo largo del camino logramos de obtener.




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